Más del 50% de los andaluces no ha cambiado nunca de compañía eléctrica, ni sabe qué tarifa tiene contratada

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Los hogares españoles podrían ahorrar una media de hasta 145 euros al año en sus facturas energéticas, lo que se traduce en 2.641 millones de euros al año teniendo en cuenta el número total de hogares que hay en España. A pesar de ello, el 55% de los andaluces nunca ha cambiado de compañía eléctrica aunque un 77% afirma que lo haría si esto supusiera un ahorro en sus facturas.
Los datos se desprenden del estudio sobre ‘Hábitos de ahorro de los españoles’ realizado por Rastreator (www.rastreator.com). El informe muestra que el desconocimiento y la escasa costumbre de revisar las tarifas energéticas, aumenta el impacto de las mismas en el presupuesto de los hogares, más aun en este momento, ya que el consumo energético en los hogares se ha incrementado un 28% durante todo el periodo de confinamiento debido al COVID-19 .
“A la mayoría de los andaluces les preocupa el ahorro, más aun ante la incertidumbre del momento actual. De hecho, cerca de ocho de cada 10 afirma estar preocupado por la escasa cantidad que pueden dedicar a ello, según el estudio de Rastreator . Sin embargo, llama la atención que, pese a esta preocupación, no se analicen las ofertas del mercado con el objetivo de ahorrar ni se preste atención al tipo de contrato o potencia contratada. Esto hace que las familias ‘pierdan dinero’ cada año en una de las partidas de gasto más importantes de un hogar”, explica Daniel Mata, responsable de energía de Rastreator.

El desconocimiento en materia de energía, un obstáculo para el ahorro

La complejidad del sector energético y la dificultad para entender las tarifas y facturas son los principales motivos de la falta de interés por el ahorro en este concepto por parte de los usuarios. De hecho, un 80% de los andaluces asegura que cambiaría de compañía si esto supusiera un ahorro en sus facturas energéticas pero seis de cada 10 asegura que nunca ha comparado tarifas de luz y gas entre diferentes compañías.
Además, el 77% de los andaluces afirma que cambiaría si su compañía subiera los precios pero el 58% sostiene que no entiende la factura y el 43% no sabe qué tipo de contrato tiene ni la potencia que tiene contratada. Ante esta falta de conocimiento, la probabilidad de no tener contratada la tarifa que mejor se adapta a lo que necesitan ni los mejores precios aumenta considerablemente.
Por ello, Daniel Mata, explica que “es muy común que al consultarle a alguien si sabe qué tipo de potencia tiene contratada en su tarifa de la luz no sepa responder adecuadamente. Esto no ocurre, por ejemplo, con la tarifa de teléfono por lo que es muy importante transmitir que en cada hogar, ya sea en propiedad o de alquiler, se sepa qué tarifa se tiene contratada para asegurarse de que es la adecuada a sus necesidades tanto a nivel de servicios como de precio”.

La factura de la luz tiene dos conceptos fundamentales: la potencia contratada y el consumo
Entender la factura de la luz por parte de los usuarios es un aspecto clave para ahorrar en este concepto. El importe por la potencia contratada es uno de los dos términos principales que se encuentran en el recibo de la luz. Se trata de la potencia necesaria para que los electrodomésticos del hogar funcionen correctamente sin que salten los plomos. En concreto, representa el coste fijo por disponer del servicio de suministro eléctrico y se paga independientemente de si se consume más o menos energía, incluso si no se gasta nada en todo el mes. Por tanto, se abona un coste por cada kilovatio contratado y por cada día de suministro y viene indicado claramente en la factura en €/kW/día o €/kW/mes o €/kW/año. Este coste está regulado por el Gobierno a través del Ministerio de Industria. Por lo que, independientemente de la comercializadora, no debería ser mayor de los €/kW/día o €/kW/mes que establece el Gobierno en cada momento para el tipo de tarifa que elegido. En la actualidad, es posible bajar la potencia en múltiplos de 0,1 kW. Es decir, cada 0,1kW supone un ahorro anual de 5 euros en la factura aproximadamente por lo que es importante saber la potencia que necesita cada hogar. Por ejemplo, en una vivienda de unos 100m2 la potencia contratada suele ser de 4,6 kW pero dependerá del número de aparatos eléctricos que se usan al mismo tiempo.

El segundo importe principal es el consumo eléctrico o término de energía. Este representa el coste real a pagar por el consumo eléctrico realizado durante el período de facturación, medido en kilovatios por hora. Por lo tanto, este es el factor en el que más se puede ahorrar. Para conseguirlo, es importante adquirir hábitos que reduzcan el consumo de electricidad (Usar bombillas de bajo consumo, desenchufar los aparatos en stand-by, utilizar la electricidad de forma inteligente, comprar electrodomésticos de bajo consumo o comparar las mejores tarifas de electricidad). Y, por otro lado, comparar los precios del kWh que las comercializadoras ofrecen para cada una de las tarifas eléctricas. Todo se reduce a contratar el precio en €/kWh que más se ajuste al consumo de la vivienda.

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